martes, 8 de marzo de 2016

Las magdalenas de abuelita



Probablemente ésta sea la entrada que publique con más cariño. Porque es una receta de mi abuela, a la que todos llamábamos "abuelita". No le gustaba nada la palabra "abuela", decía que era muy seria y que abuelita sonaba más cariñoso. 
Mi abuela era una gran apasionada de la repostería. Echando la vista hacia atrás, en los ochenta, no estaba de moda la decoración de tartas y ella ya la ponía en práctica. Y no había apenas ingredientes y ella siempre encontraba la forma: la manga pastelera, unas guindas aquí, unos anisicos allá (así llamábamos a las perlas nonpareils)... Y al final, su tarta siempre era un espectáculo. 
Me encantaba sentarme a verla, apoyando la barbilla en la mesa. Con la esperanza de que me dejara ayudarla en algo, aunque casi nunca lo conseguía. Ahora la comprendo perfectamente, a mí me pasa igual. La pena es que no conservo casi ninguna receta de ella, aunque me quedan los recuerdos, que son mucho más importantes. 


Yo supongo que todos tendréis una receta de magdalenas de vuestras abuelas. Pero éste es el sabor de mi infancia, el olor que desprendía su horno, el aroma de su casa. 
Así que voy a compartir con vosotros lo que para mí es una joya. 

Ingredientes:


La receta original era así:

- 1 Kg. de huevos
- 1 Kg. de azúcar
- 1 Kg. de harina 
- 1 litro de aceite
- ralladura de limón
- 1 sobre de levadura 
- 4 gaseosas (los sobres dobles de ácido tartárico y bicarbonato)

Las cantidades son impresionantes, pero ella cuando hacía dulces siempre decía que tenía muchos "compromisos" y repartía magdalenas a todas las vecinas. Qué tiempos aquellos...
Yo he dividido por cuatro todos los ingredientes y salieron unas 20 unidades. 

¡¡ Empezamos !!


Precalentamos el horno a 175º.
Separamos las claras de la yemas.
Batimos las yemas y les añadimos el aceite. Batimos bien.


Añadimos el azúcar y seguimos batiendo. 


Incorporamos las ralladura de limón la vainilla. Volvemos a batir. 


Montamos las claras y las añadimos a la mezcla anterior. Volvemos a batir. Mezclamos la harina con las gaseosas y la levadura. Agregamos a la mezcla anterior y batimos hasta que tengamos una masa homogénea. 


Llenamos las cápsulas dos tercios de su capacidad. Espolvoreamos un pellizco de azúcar sobre la superficie y horneamos unos 30 minutos o hasta que las magdalenas estén doradas. 


Dejamos reposar unos cinco minutos dentro del molde y luego las sacamos y las dejamos enfriar en una rejilla. 
Yo, como soy tan bribona, la primera me la tomé caliente. Y es que ese olor no me dejaba vivir. 
¡Qué ricas estaban!


Espero que os gusten. Dulces besosssssssssss



4 comentarios:

  1. Mi abuela también nos pedía que la llamáramos abuelita :D y sí jeje yo también me como la primera magdalena caliente... que rica está así!! Unas magdalenas perfectas... Besotes!!

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  2. Maravillosa tu experiencia con tu abuelita. Tienes su arte. Las magdalenas, espectaculares.
    Me llevo la receta. Bss

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Gracias por leerme.
Me encantaría que contaras qué te ha parecido mi entrada.